Cuando nos viene por primera vez un niño con problemas de lectura o aprendizaje en general, en primer lugar entregamos un cuestionario a los padres para más tarde tener una entrevista para conocer el origen e historia de las quejas y síntomas. A continuación se realizan las siguientes pruebas:
En este examen se evalúa si el sistema visual esta preparado para todas las demandas que le exigen en clase como por ejemplo: pasar del cuaderno a la pizarra y viceversa, copiar del libro o de la pizarra y mantener los ojos enfocando y convergiendo en el libro durante un tiempo prolongado. En el caso de que la eficacia visual no sea buena aparecerá fatiga y falta de motivación y concentración en la lectura y las tareas escolares.
Dentro de las distintas pruebas de lectura, se realiza una evaluación con el instrumento llamado Viságrafo, que determina cuantitativamente las fijaciones, regresiones y la comprensión lectora tanto en voz alta como en voz baja. Este instrumento, pionero en España, nos muestra gráficamente el comportamiento de los ojos durante la lectura. Además, se realizan otras tres pruebas para reforzar el diagnóstico.
Se realiza la evaluación de la lateralidad para determinar si existe alguna alteración como lateralidad cruzada que esté afectando el aprendizaje.
Se efectúan pruebas de coordinación ojo- mano y pruebas no motoras para evaluar como se procesa la información visual. El hecho de que el paciente vea bien, no implica que sea capaz de usar y entender la información que recibe.
Se determina la calidad auditiva del paciente y como percibe y entiende los sonidos y palabras en clase.
Es la medida del campo visual detectando la sensibilidad que tiene el sistema visual para procesar la información y los reflejos del funcionamiento visual.
Son los movimientos que equilibran e integran los reflejos primitivos para el desarrollo de la psico-motricidad que nos ayudarán a tener una aprendizaje normal.